Nadie termina un reel porque el bokeh era caro. La gente lo cierra porque no se oye. En un testimonial de clínica o en un recorrido de restaurante, el ruido de calle y la voz sucia matan la pieza antes que un sensor de 10 años.
Orden de capital
- Audio que se pueda defender en un celular con volumen de transporte.
- Luz que no dependa del mediodía.
- Cámara dedicada cuando el trabajo ya la exigió.
Esa regla no es estética. Es de caja: el lente “de cine” inmoviliza dinero que debería estar en transporte, anticipo de reserva y el taco del asistente por hora.